domingo, 7 de junio de 2009

La aventura de ser Maestro

Muchos recuerdos vienen a mi mente cuando pienso en "ese"... mi primer día de trabajo... cuando por fin me convertí en “maestra”…

A diferencia de muchos compañeros de telesecundaria, o de quienes trabajan a nivel medio superior, yo no puedo decir que llegué a ciegas a un grupo, pues como les comenté anteriormente, mi formación está dentro del ámbito educativo y ya había tenido oportuniad de realizar mis prácticas frente a grupo. Sin embargo, no por ello, ese primer día dejó de ser único y escalofriante.

Es muy cierto, uno al ser formado como maestro, llega a su primera clase con toda la teoría del mundo, pero esa teoría difícilmente te prepara para lo que te vas a encontrar cuando te conviertes en maestro de “tiempo completo” o “de verdad”.

Es cierto también que en las escuelas de “profesores” nos envían a practicar frente a grupo. Sin embargo, no es lo mismo trabajar una hora con los niños y con todo planeado, (además de un maestro que está detrás de ti observándote y apoyándote si algún imprevisto sucede) que hacerlo por lo menos seis horas al día, cinco días a la semana (y hacerlo solos).

Creo que ese es el verdadero malestar docente, el encontrarnos frente a un grupo sin saber que hacer, y se los digo para que sepan que nos pasa a todos, tanto los que fuimos formados como docentes, tanto como los que no lo fueron.

Pero bien dicen, la práctica hace al maestro, y es precisamente practicando que aprendemos a manejar el grupo, el tiempo y los recursos, sin importar la preparación profesional que tengamos.

Muchos, al momento de enfrentarnos al trabajo y no saber que hacer, recordamos nuestros días de estudiante y tratamos de imitar a nuestros viejos maestros, haciendo lo que ellos hacían y buscando la zona de “confort” donde al repetir una y otra vez la misma clase, creemos que nuestros alumnos aprenderán lo que les enseñaremos y que ya nos convertimos en los “mejores maestros”, No obstante, eso no suele ser precisamente verdad.

Al respecto, recuerdo que en el CBTis, donde estudié, tenía una maestra que nos daba historia. Una licenciada. Según muchos, era la mejor maestra de historia de la escuela, arriba de los 50, y tal vez con unos 30 años impartiendo la materia, tenía una preciosa letra manuscrita, según recuerdo, y como yo era la única que sabía leer manuscrita en el salón, cuando ella tenía que salir por algún motivo, me dejaba su libreta de apuntes para dictárselo a mis compañeros… Así es, su clase consistía en dictar semestre tras semestre el contenido de su vieja libreta que solo ellas sabían cuantos años llevaban juntas, pero no eran pocos… y nosotros lo único que hacíamos era apuntar. Tanto así, que yo solía quedarme dormida escribiendo en su clase.

Un mejor ejemplo lo encontramos en el CECyTE de Tancítaro Michoacán, donde trabaja un déspota de apellido Villano impartiendo las materias de Matemáticas, a él no le gusta que le digan profesor, porque no es profesor, sino científico matemático (frustrado, pero eso nadie se atreve a decírselo); inclusive, se aprovecha de su apellido para generar terror en sus alumnos. Todos tienen que llamarlo "Villano", y los muchachos de las secundarias, tiemblan de solo escuchar su nombre y de pensar que al entrar en el bachillerato les toque con él. Pero las cosas son peores de lo que parecen, pues en sus grupos solo pasa uno o dos y de “panzazo”.

Si nos ponemos a analizar este indicente, sabremos que el quehacer educativo se complica con la arrogancia del profesor (palabra mía) esa arrogancia se encuentra en su incapacidad de reconocer sus limitaciones. El profesor se siente perfecto, poseedor de todo el conocimiento y cuando alguna situación lo supera, se niega a reconocerla y pedir ayuda a quienes lo rodean… (no hablo solo del éste "villano" sino de todos los que en algún momento han asumido esta postura)

La solución a esta situación, es reconocer que somos humanos, y estamos trabajando con seres humanos; que el hecho de no saber algo, significa que no somos perfectos, y eso está bien, porque sólo somos humanos… nada más que eso.

La cantidad de alumnos que repruebo no es directamente proporcional a mi inteligencia como maestro, sino al contrario… y tampoco podemos limitarnos a haber encontrado al “fórmula” y repetirla una y otra vez. Porque la educación no es una receta que se pueda seguir al pie de la letra; los tiempos cambian y las personas también; Siempre debemos recordar que nuestra materia prima son los seres humanos, y no hay uno igual a otro.

En mi primer día de clases, yo era licenciada el pedagogía, un título que ofendió a muchos, pues “yo si era maestra de carrera” y mis compañeros de telesecundaria solo eran ingenieros, médicos o abogados; pensaron que me sentía superior a ellos. Y sin embargo, uno de ellos no se dejo impresionar por mi título tanto como por mi juventud, y comenzó a hablarme de cómo debía comportarme con mis alumnos: cómo tratarlos… como ser fuerte sin ser dura o rígida, como imponer la disciplina sin ser dictadora… y se lo agradezco aún hoy, porque esos consejos me sirvieron en esos primeros días de trabajo.

También les comenté que una de las recomendaciones de un supervisor era “bajarse al nivel de los alumnos”. Mis alumnos aprenderán más si les hablo en un lenguaje sencillo: un lenguaje común que ellos puedan comprender, y si quiero hablarles en lenguaje especializado (porque mi deber es enseñarles ese lenguaje) les explico cada una de esas palabras y los pongo a practicarlas, para que no se asusten la próxima vez que las vean.

La satisfacción más grande que tengo como docente es cuando mis chicos logran avanzar por si solos, aprenden, resuelven problemas, aplican lo que aprendieron y parecen superar esa etapa de Alzheimer estudiantil por lo menos, por unas horas…

Para mí, la docencia es un acto de empatía, de ponerme en el lugar del otro, tratarlo como quiero ser tratada y comprender que no soy superior a alguien por ostentar un título, cualquiera que éste sea, y que si no tengo el título... tampoco soy inferior

viernes, 3 de abril de 2009

Bienvenida

Hola que tal compañeros del curso de tutores y demás visitantes que se han perdido y llegado hasta este espacio.

Les doy la bienvenida a éste mi muy personal blog, en el cual pondremos discutir sobre todos los temas referentes a las Competencias Docentes de la Educación Media Superior y por que no, sobre los temas que a ustedes les interesen.

Sin más preámbulos: iniciemos...

Sonia Edith

La importancia de un perfil completo

Lo más difícil de la formación en línea a esa sensación de “irrealidad”, es decir, prácticamente estas hablando con una computadora, y para muchos es difícil darle rostro y personalidad a quienes están del otro lado.

Cuando elaboramos nuestro perfil, nos estamos volviendo reales, estamos consolidando nuestra persona y nos estamos identificando con otros que pueden tener gustos e intereses semejantes o diferentes, es decir, estamos diciéndoles a todos que existimos y nuestras opiniones son dignas de tomarse en cuenta, pero también estamos tomando en cuenta a los compañeros que trabajarán con nosotros durante el curso. El incluir nuestros gustos, formación y por supuesto nuestra fotografía, consolida aún más nuestra realidad dentro de la comunidad de aprendizaje en la que participamos.

La forma en que redactamos nuestro perfil habla mucho de nuestra personalidad, y sirve no solo para identificar las trayectorias formativas afines que podríamos tener, o para darnos cuenta de que probablemente seamos prácticamente vecinos y nunca nos habíamos cruzado por la calle; nos ayuda a mostrar la forma muy peculiar que todos tenemos para emplear el lenguaje escrito, lo que nos llega a crear una especie de “huella digital”; como las pinceladas de un pintor sobre un lienzo o los juegos de notas que un compositor utiliza con frecuencia en sus melodías y que los hacen reconocibles aún sin ver el nombre del autor.

La “cereza del pastel” la pone la fotografía que incluimos, pues mientras más clara y definida sea, mejor nos presenta ante los compañeros de nuestro grupo, y nos identifica como parte de él. Una foto es nuestra “voz” en Internet, el toque especial que le damos a nuestro trabajo y, por supuesto, nuestra carta de presentación en cada comentario que hacemos en el foro y cada trabajo que subimos.

El tutor ideal


Cuando recibí la invitación a participar en el proyecto de formación para docentes, la persona que me habló me dijo que sería un trabajo fácil, pues ya soy maestra y me ha tocado impartir varios cursos de actualización a los compañeros de mi zona.

— Es casi lo mismo, solo que por Internet, — me dijo la compañera — los participantes son maestros de educación media que tienen una formación ajena a la pedagógica, así que podrás enseñarles fácilmente lo que sabes…

Así que se me infló el ego y me dije, “Por supuesto que puedo… soy inteligente y muy buena con las computadoras, así que ¿Quién mejor que yo para el trabajo?…”

El problema fue al presentarme al grupo y ver que, dentro de sus perfiles, solo unos pocos eran simplemente “profesionistas caídos en la docencia”, sino que dentro de mi grupo había gente bastante preparada. Gente que declaraba tener muchos años trabajando por competencias… cuando yo apenas había escuchado de ellas…

Entonces me pregunté: “¿Qué estoy haciendo aquí, enseñándole a alguien que probablemente sabe mucho más que yo…? Ellos deberían darme clases a mi… enseñarme a mí…”, al enfrentar un choque con la realidad, me di cuenta de lo que verdaderamente es un tutor, o al menos eso creo.

Un tutor no es el clásico maestro que sabe más que el alumno y que lo enseña. Un tutor tampoco es la persona que lleva las riendas de un grupo o alumno para hacerlo que se dirija en cierta dirección.

Para mí, la definición de tutor esta íntimamente relacionada con las funciones que desarrolla, que son precisamente las de acompañar a los tutorados a través del proceso cognitivo, motivarlos para su auto-aprendizaje y apoyarlos en la medida de lo posible para alcanzar sus metas.

En la modalidad en línea, creo que es precisamente la motivación y la coordinación las funciones más importantes del tutor, pues muchos se desesperan al no poder conocer cara a cara a las demás personas con las que se conviven; se sienten solos, como la voz que clama en el desierto, si no notan que sus palabras son escuchadas por otros y se desaniman.

El grupo que yo atendí en el módulo 1 en particular, esta plagado de personas inteligentes y preparadas a quienes solo les hace falta un “empujoncito” para compartir el sinnúmero de experiencias profesionales y laborales que rebosan su vida.

El tutor es pues, el encargado de dar ese “empujoncito”, de coordinar las actividades y de no permitir que el tutorado se sienta aislado del mundo frente a su computadora.

No hay maestros perfectos, y por supuesto, tampoco hay tutores perfectos, pero los que más se acercan a ese perfil son los "tutores ideales" y un tutor ideal no es aquel que lo sabe todo y lo responde todo, sino aquel capaz de mantenerse en contacto con sus alumnos a pesar del tiempo y las dificultades del trabajo, alguien que, sin conocerte, esta a tu lado y sabes que puedes confiar en él (o ella)

Un saludo y una felicitación a todos los tutores

Las funciones del tutor

Ser tutor en la modalidad en línea, no fue el "día de campo" que me imaginé en un principio. Muy al contrario.

Ser tutor conlleva muchas responsabilidades y mucho trabajo, pues no solo se tiene que estar al pendiente de un espacio, sino que se tiene la obligación de conocer y dar seguimiento a las cuestiones que surjan y puedan afectar el desarrollo de las actividades.

Es así, que, hasta ahora, conozco los lineamientos de los tutores y se los pongo en este espacio para que ustedes puedan conocerlos también.

Las responsabilidades del tutor son:
  • Mantener comunicación fluida y constante con todos los integrantes de su grupo
  • Realizar el seguimiento permanente de cada participante y orientarlo en las actividades de aprendizaje.
  • Enviar un mensaje de bienvenida a cada participante de su grupo, a sus correos electrónicos (institucional y personal), presentándose y proporcionándole toda la información general sobre la especialización y, en particular, sobre el módulo que se cursará.
  • Enviar a los participantes un mensaje con las especificaciones y detalles del trabajo que realizarán dentro de los espacios académicos.
  • Abrir el foro o los foros de cada semana, en tiempo y forma, con una invitación que anime a los participantes a debatir distintos enfoques, a partir del sentido de las actividades y las lecturas trabajadas.
  • Leer todas las participaciones y orientar el intercambio de ideas.
  • Interactuar en los foros académicos semanales de su grupo, favoreciendo la libre expresión de las ideas y el surgimiento del conflicto cognitivo que movilice el pensamiento.
  • Inducir a los estudiantes a que formulen sus conclusiones.
  • Cerrar el foro de la semana, mediante un análisis consolidado de las participaciones, respecto de los contenidos conceptuales trabajados.
  • Dar seguimiento a las acciones que los participantes realizaron dentro de la plataforma.
  • Indagar qué dificultades tiene el estudiante que no haya participado en los foros ni realizado todas las actividades o alguna de ellas, para poder asesorarlo y brindarle toda la ayuda que requiera para ponerse al corriente.
  • Evaluar semanalmente los productos elaborados por los participantes, con base y apoyo en la rúbrica correspondiente
  • Enviar a cada participante sus trabajos comentados.
  • Anotar en el libro de “Registro de evaluación” el puntaje obtenido en cada uno de los criterios que deben cubrirse.
  • Enviar, a todos los participantes del grupo, un Registro de Evaluación que contenga únicamente la calificación particular de cada participante.

NOTAS:

Para que un trabajo pueda ser considerado por el tutor como material de evaluación, deberá estar publicado dentro de la plataforma, en tiempo y forma, y en el lugar que le corresponda.

Cualquier controversia sobre la evaluación emitida por el tutor, deberá hacerse por escrito y dirigirse a la Coordinación General de la Especialización, con copia a la Coordinación, así como al asesor del grupo.

Lineamientos para los participantes

No solo los tutores tenemos responsabilidades, también los participantes. Así, una vez que hemos conocido las funciones y obligaciones que tiene el tutor, también será importante conocer precisamente cuales son las funciones de los participantes que se inscriban dentro del curso.

Es por eso que ésta parte esta dedicada principalmente a conocer esos lineamientos, es decir, esas obligaciones que se contrajeron al momento de inscribirse al curso de Competencias Docentes

  • Mantenerse informado acerca de los programas semanales, las lecturas, actividades, tareas y criterios de evaluación, además de asistir al aula virtual e interactuar con los demás alumnos de manera sustancial.
  • Trabajar durante los periodos oficiales establecidos. Cada semana iniciará los miércoles y se trabajará durante siete días, terminando el siguiente miércoles a las 6 de la mañana.
  • Realizar todas actividades detalladas en el programa académico. El incumplimiento de las tareas en tiempo y forma podrá ocasionar una no-aprobación del curso.
  • Reportar a soporte técnico, de manera inmediata, las dificultades de acceso al aula virtual y/o al manejo de su correo, ya que cualquier retraso en el aviso será responsabilidad del participante.
  • Reportar a la Coordinación General, por escrito y de manera detallada y precisa, cualquier irregularidad con respecto de la participación y/o retroalimentación puntual y oportuna por parte del tutor, así como en el envío regular de las evaluaciones semanales.
  • Si el participante se encontrara en una circunstancia especial que le impidiera continuar el curso y deseara retomarlo más adelante, deberá notificar sus razones por escrito, a la Coordinación General de la Especialidad.
  • Elaborar los trabajos que se le soliciten a partir de la reflexión individual y colectiva. Especificando tanto los referentes teóricos analizados como la aportación original de cada participante. Debe quedar claro el punto de vista de cada uno de los "autores" y ser evidente el diálogo, la discusión, los puntos de encuentro, las controversias y aportaciones específicas tomadas tanto de los textos como de las aportaciones del grupo en los foros.
  • El trabajo final que se solicita al participante como requisito para la aprobación deberá ser elaborado en forma individual.

RECUERDA: Para que un trabajo pueda ser considerado por el tutor como material de evaluación, deberá estar publicado dentro de la plataforma, en tiempo y forma, y en el lugar que le corresponda.

Ningún tutor podrá evaluar un trabajo que no esté publicado dentro de la plataforma, en tiempo y forma, y en el lugar correspondiente y, por ningún motivo, podrá considerar dentro de su evaluación un trabajo que no se encuentre dentro de la plataforma, aún cuando lo haya recibido en cualquiera de sus correos

Los Foros

Los foros son los espacios de participación por excelencia en las reuniones virtuales, ya sea académicas o de simple convivencia. Mediante los foros expresamos nuestras ideas y de damos vida a los espacios educativos.

Los foros son nuestra voz, así como los perfiles nuestra carta de presentación ante nuestros compañeros. En ellos ponemos nuestra forma de pesar, de ver las cosas y, por supuesto, de entender los textos que leemos.

Cierto es que nunca lograremos comprender lo mismo que los demás y que en ocasiones al tratar de acercar puntos de vista distantes, pareciera que se está entablando una discusión, pero no creo que sea del todo mala una situación semejante, pues al igual que sucede con la confrontación de las teorías de autores de líneas de pensamiento opuestas, la confrontación nos sirve para exteriorizar nuestras opiniones y puntos de vista y formar un criterio que incluya lo mejor de ambas posturas.

Así que... los que no suelen participar en los foros, anímense a hacerlo, recuerden que es su "voz" dentro del salón de clases, y solo hablando es como nos haremos escuchar y entender.

No tengamos miedo a participar, a darnos a conocer en todo el esplendor de nuestra redacción

Las Rubricas de Evaluación

La evaluación forma parte integral del diseño curricular y de las prácticas educativas que se derivan de aquél. Pero no existe un solo tipo de evaluación, ni existe un solo aspecto a evaluar.

La decisión de qué y cómo se evalúa constituye uno de los aspectos más críticos y complejos del proceso de diseño y del propio seguimiento del aprendizaje.

La orientación de ésta especialidad es el desarrollo de competencias. Por lo tanto, los criterios de evaluación que se expresan en la rúbrica de cada semana corresponden a los contenidos de la competencia que se trabaja.

Estos cinco criterios provienen del enfoque por competencias y a cada uno corresponden indicadores y escalas de evaluación propios. Las “evidencias” son los aspectos observables en los trabajos elaborados que dan cuenta del dominio, o no, de las competencias.

Cognitivo-conceptual
Se refiere a los contenidos teóricos que se trabajan en el estudio de la literatura proporcionada.
Se evalúa en los textos elaborados, en la literatura consultada y comentada.

Comunicacional
Se refiere a la construcción de sentidos compartidos en el foro.
Se evalúa el foro.

Manejo de información
Se refiere al análisis y procesamiento de información.
Se evalúa en los productos elaborados y en el foro.

Tecnológico
Se refiere al desempeño en la plataforma y a la manipulación de los programas Word y Excel.

Actitudinal
Se refiere a la calidad y oportunidad de las intervenciones, a la observancia del protocolo de comunicación, a los compromisos de trabajo con los compañeros, entre otras actitudes.

NOTA: Es importante que, tanto tutores como particiántes conozcan la rúbrica de evaluación de la semana antes de iniciar el plan de trabajo, a fin de que tomen en cuenta los criterios con los cuales será evaluado el desempeño.