Recuerdo que hace algunos años, un maestro nos llevó a observar el trabajo que se desarrolla en la educación preescolar.
Ya desde ese tiempo, (1995) las maestras promovían el trabajo colectivo de forma cotidiana. Los niños estaban sentados en mesas redondas y realizando actividades diversas para el logro de objetivos comunes.
El día que precisamente nos tocó observar, los niños tenían que realizar un periódico mural sobre los animales de granja.
Algunos niños observaban revistas para buscar que recortar, otros recortaban, otros pegaban y otros hacían algunos adornos de papel para terminar "su granja".
La maestra del grupo nos explicó precisamente en que consistía el trabajo colectivo, es decir, que los alumnos aprenden más si comparten sus opiniones con los compañeros y las discuten respetuosamente; argumentando, aceptando y analizando las opiniones de los demás, y teniendo en cuenta que el trabajo de todos y cada uno de los miembros del equipo cuenta y es importante para la consecución de los objetivos, así mismo, son capaces de reflexionar sobre sus acciones y autoevaluarse no solo en función de lo que realizaron, sino de lo que pudieron haber realizado.
También nos hizo notar un detalle: que no todas las mesas trabajaban igual. Es decir, de las 6 mesas de trabajo, sólo 2 de ellas tenían a los niños trabajando en aspectos diferentes del proyecto, en las otras, todos los niños realizaban la misma actividad; es decir, todos al mismo tiempo buscaban en revistas o recortaban y pegaban… o incluso dibujaban y coloreaban sus propios animales.
La explicación de la maestra fue:
"…aún no tienen la madurez para actuar con independencia, ellos observan al líder natural y hacen lo mismo que él, su propia inseguridad los hace pensar que no son capaces de realizar solos las actividades. Con el paso del tiempo, los mismos niños se dan cuenta de que no necesitan que alguien les diga qué hacer o cómo hacerlo, y que es mejor si cada uno realiza la parte del trabajo que más le agrada o se le facilita; o tal vez la más difícil, para retarse a sí mismos a dominarla, aunque siempre se involucran en todos y cada uno de los aspectos del proyecto...". (Bitácora pedagógica. Noviembre de 1995)
Una de las posibles respuestas a la interrogante:
"¿Por qué nosotros no somos capaces de hacer trabajo colectivo?"
¿No tendrá que ver precisamente con el hecho de que nunca fuimos lo suficientemente maduros para independizarnos y defender nuestra propia habilidad e identidad dentro del trabajo de equipo…?
Al siguiente día, al analizar lo observado en la clase, (recuerden que estaba estudiando pedagogía) surgió nuevamente la pregunta, ¿Por qué, si desde el preescolar nos enseñan a trabajar en equipo, no lo hacemos ahora que somos adultos?
Después de un debate en el que no faltaron las teorías de Piaget, Ausubel y Vygotsky, analizadas hasta con microscopio, la respuesta fue muy simple:
Nos acostumbramos a trabajar colectivamente en preescolar, porque lo que aprendemos en esa etapa no se considera "aprendizaje". Pero al llegar a la primaria, donde "si tenemos que aprender cosas de verdad", suprimimos el trabajo colectivo en aras del trabajo individual... y eso sigue a lo largo de nuestra educación formal...
¿O acaso conocen ustedes alguna escuela donde (además del laboratorio) los alumnos puedan sentarse en mesa redonda para realizar sus actividades...?
La verdad, yo no.
Aclaración: Las maestras de preescolar no están de acuerdo con la afirmación de que lo que ellas desarrollan no se considera "aprendizaje", pues consideran de vital importancia su trabajo… pero desafortunadamente, los demás no valoramos sus esfuerzos tanto como deberíamos, nuestra arrogancia no nos permite reconocer que el trabajo que se realiza en el preescolar o la primaria es tan difícil e importante como el que se lleva acabo en los niveles superiores)
Regresando al tema del ambiente propicio para el desarrollo del trabajo colectivo; en primaria, secundaria, bachillerato y nivel superior, los salones no están diseñados para fomentar el trabajo en equipo.
En las escuelas públicas que yo conozco, (y algunas privadas) nos sentarnos incómodamente en una butaca en la que apenas cabemos con nuestros útiles escolares, haciendo malabares para trabajar con el cuaderno, el libro de texto, el juego de geometría, y ni pensar en tener espacio para trabajar con cartulinas u hojas de rotafolio...
Y si consideramos la sobrepoblación de las aulas, (en muchas de la escuelas públicas) apenas tendremos espacio para acomodarnos en "nuestro propio rincón" aislados y al mismo tiempo formando parte de la multitud, porque muchas veces ni siquiera se nos permite sentarnos junto a nuestros amigos con los que podríamos compartir nuestras opiniones.
La supresión del trabajo grupal ha alcanzado cotas despóticas en la educación formal, que han llegado a aniquilar la propia naturaleza inquisitiva y explorativa de los alumnos, prohibiéndoles hablar en clase o pararse de su lugar sin permiso... inclusive, me ha tocado conocer maestros que consideran que el grupo perfecto es aquel que no hace apenas ruido en todo el día y donde los alumnos apenas se mueven del lugar en el que los colocaron...
Los salones son ambientes estériles, no solo por el orden y la limpieza que impera, sino por la propia carencia de estímulos intelectuales que se manifiestan.
¿Es ese el ambiente propicio para el desarrollo del trabajo colectivo?
Yo no lo creo.
Al contrario. Ese ambiente potencializa el trabajo individual y el egoísmo.
Es un ambiente donde el niño o el joven se sienta sólo con sus libros y no se le permite otra actividad que no sea pensar en los contenidos que se han de analizar, aunque no creo que muchos maestros nos demos cuenta de que no podemos influir hasta ese nivel en nuestros alumnos...
Un ambiente en el que el alumno muchas veces se queda solo con lo que logró captar de las lecturas que realizó, y que no precisamente es lo que el profesor quería que captara…
Un verdadero aprendizaje se logra gracias a la interacción con los compañeros, en un espacio en el que tengamos la confianza de externar nuestras dudas y opiniones, y no nos quedemos solo con "lo que entendimos" después de haber leído algún artículo o escuchado alguna conferencia...
Seamos generadores de aprendizajes significativos y motivadores del trabajo colectivo en el aula.
No permitamos que nuestros alumnos se desarrollen en un ambiente estéril, libre de conversaciones e interacciones con los compañeros que enriquecerán sus opiniones y le permitirán un desarrollo social más sano y nutritivo para el logro de su desarrollo humano integral.
Lo que me gustaría dejar en claro, es que, el promover la libertad de acción y expresón dentro del aula no implica promover la anarquía...